By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S
Licensed Mental Health Counselor
Registered Play Therapist
Cuando se trata de viajar, están aquellos que tienen un conocimiento innato de cómo empacar, y están los otros que tienen que aprender a cómo hacerlo.
En primer lugar, cuente cuantos días estará ausente de su casa, y piense, qué es lo que necesita cambiarse diariamente; así, pondrá suficiente ropa interior, medias, etc. Luego, piense ¿que clima habrá allí? Calor, frío, o lluvia. ¿Necesita llevar una gabardina, o un paraguas? Piense también a que eventos tendrá que asistir. Serán vacaciones en la playa, o habrá algún evento de negocios donde tenga que vestirse mas formalmente. No olvide pensar en los zapatos. Cuando uno viaja, una de las cosas más importantes, es sentirse cómodo. Si es un viaje informal, lleve tennis, zapatillas; si habrá oportunidades más formales, lleve un par de zapatos cómodos que le combinen con varias prendas. No hay necesidad de llevar muchos pares de zapatos.
¿Necesita una chaqueta, o una campera gruesa? ¿habrá nieve o será un clima mas bien templado? Si va de vacaciones por cinco días, no empaque como si fuera por un mes, y tampoco empaque como si fuera por un día.
Otra cosa a pensar es: ¿habrá máquina de lavar ropa? Por las dudas, lleve suficiente ropa, como si no hubiera máquinas.
Con respecto a las medicinas, están aquellos que empacan “una farmacia”, y los que se olvidan de empacar sus medicinas. Es bien importante que empaque los remedios que toma todos los días, de acuerdo a las instrucciones médicas; pero por las dudas puede empacar para dos o tres días mas de lo previsto, por si los vuelos se retrasan y termina llegando o viniendo uno o dos días más tarde.
Para su cartera o su bolso de mano, siempre tenga papel y lápiz, uno siempre puede necesitar apuntar un número, de repente. Lleve también números de teléfonos importantes, en caso de una emergencia.
Recuerde que sus vacaciones son “temporales”, y luego volverá al confort de su casa. No puede empacarlo “todo”, ni tampoco ir sin nada; balance es la solución.
No olvide ponerse algo cómodo para viajar; sobre todo en los viajes internacionales largos, donde uno duerme, come, camina y la ropa se arruga y se ensucia.
Finalmente, es importante que lleve siempre consigo, una medida grande de paciencia, buen humor, flexibilidad, y pensamiento positivo. Los vuelos se retrasan, las valijas a veces llegan después del pasajero, hay veces que los vuelos se cancelan, y nuestros planes tienen que cambiarse repentinamente. Recuerde se trata de “vacaciones”, intente ver el lado positivo de cada uno de los inconvenientes que pueda tener.
Cada uno de nuestros viajes puede ser considerado como un aprendizaje, donde uno gana experiencia, conocimiento y amigos. Este último ítem a empacar, después de todo, es el más importante pues nos permitirá tener unas vacaciones inolvidables.