By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S
Licensed Mental Health Counselor
Registered Play Therapist
Todos conocemos a personas que actúan bajo la filosofía de que “el tiempo es oro”. Ellas constantemente “aprovechan” el tiempo, no pierden ni un minuto, y se fijan constantemente metas pequeñas o grandes, para alcanzar, en un lapso determinado de tiempo. Cuando se proponen hacer un proyecto, estas personas por lo general se enfocan al cien por cien, tratan de no distraerse, y se molestan cuando ocurren cosas inesperadas que puedan retrasar la culminación del proyecto. Esta gente mide su éxito en la vida, por lo que han logrado, en un lapso de tiempo determinado.
También conocemos el lado opuesto de la moneda, es decir, las personas que tienen una filosofía de vida más relajada, aquellos para quienes el tiempo no es necesariamente oro, sino algo elástico que se estira de acuerdo sus necesidades. Estos individuos no son tan enfocados como los primeros, y permiten que cosas que ocurren a su alrededor los distraigan de sus proyectos. Por ejemplo, le dan la bienvenida a una llamada telefónica inesperada, reciben de buen humor al amigo que vino de visita sin anunciarse, y no se martirizan, si el proyecto no se termina hoy, pues después de todo, siempre hay un mañana.
Estas dos tendencias son actitudes de vida y determinan cÓmo el individuo se relaciona con el mundo a su alrededor. En general, los que caen en el primer grupo, son vistos por los demás como gente de la cual se puede depender, gente confiable, seria, organizada, que sabe manejar bien su tiempo. La que cae en el segundo grupo es vista por los demás como gente demasiado flexible, no siempre confiable, no muy organizada y que no siempre maneja bien su tiempo.
Muchas veces nos preguntamos cuál es la mejor manera de trabajar con el tiempo que tenemos en nuestras manos: ¿La rígida o la flexible? La respuesta es que debemos tener un balance de las dos. Hay momentos donde uno necesita ser rígido e inflexible con su tiempo, ya que hay un plazo determinado para completar un trabajo, y el individuo debe poner límites, y saber como decir que “no” a las interrupciones que se le presentan.
Otras veces, es mejor ser flexible, y considerar el tiempo con el concepto de elasticidad (sin no se lavan los platos hoy, quedarán para mañana; si no arreglo la bicicleta hoy, la puedo arreglar mañana, y hoy puedo disfrutar de la visita inesperada de mi amigo).
Para saber qué actitud tomar, es importante considerar las ventajas y las desventajas de la situación. A veces es conveniente hacer una lista mental de las ganancias de aprovechar el tiempo, (terminar el proyecto a tiempo puede determinar que yo tenga una buena relación con mi jefe) y/o de las pérdidas de no aprovecharlo, y desperdiciarlo (si no lo termino a tiempo, no sólo mi relación con el jefe será tensa, pero todos los demás trabajadores se verán negativamente afectados por mi falta de responsabilidad).
Cuanto más practiquemos esta técnica, más fácil nos resultará saber la actitud a tomar en determinada situación.