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Barreras invisibles que dificultan la intimidad

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 5 Enero de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Muchas veces, cuando un individuo ha pasado por experiencias traumáticas como la perdida de un ser querido, a una edad muy temprana, desarrolla, sin necesariamente saberlo, barreras invisibles que dificultan las relaciones cercanas con otras personas.  Es como si el inconsciente le dijera a la persona: “ya sufrí tanto perdiendo este ser querido, que no puedo arriesgarme a acercarme demasiado a nadie pues  puedo perder a esta persona también, y el sufrimiento es tan grande que no podría tolerarlo”.  Así, el individuo se acerca solo “un  poco” a las nuevas personas que conoce, pero nunca se acerca del todo.  Es como si  hubiese creado  una muralla a su alrededor, que lo protege de ser herido, de tener relaciones mas intimas con la gente, que le dice cuando parar de acercarse.  Esta muralla es un mecanismo de defensa, pero al mismo tiempo es un impedimento, que no lo deja al individuo vivir su vida en su plenitud.  Este individuo se vera enfrentado  con problemas de compromisos; es probable que tenga dificultades en establecer una pareja seria.  Puede que el individuo se vea ‘saltando de persona a persona”, cambiando rápidamente de pareja, y no pudiendo establecer vínculos más permanentes.  En su inconsciente, el individuo tiene miedo de que, si establece una relación más permanente, si se deja sentir los sentimientos que tiene para con esta persona, si se permite acercarse emocionalmente a ella, siempre esta el riesgo de perderla, y por lo tanto de sufrir el terrible dolor que sufrió de pequeño.

Que puede ayudar a este individuo a superar este problema? Obviamente, esta persona tiene heridas abiertas que no se han cicatrizado, y vuelven a sangrar ante la posibilidad de llegar a establecer un vinculo significativo con alguien más.   Lo primero que la  persona puede hacer, es aceptar que tiene heridas, que tiene dolor por la perdida ocurrida hace anos.  En Segundo lugar, podría ayudarlo el hablar de esa perdida, el expresar sus sentimientos con respecto a ella; así sea verbalmente, o a través del llanto. Este individuo debe respetar una etapa de duelo donde no solamente reconoce la importante perdida, desde el punto de vistas racional e intelectual, sino también desde el punto de vista emocional.  Luego. a medida que se van cicatrizando esas heridas, la muralla invisible ira desapareciendo poco a poco.

Este proceso de duelo no puede ni evitarse ni apresurarse, o las murallas seguirán apareciendo. Hay que respetar el proceso, y luego de terminarlo, el individuo se sentirá más libre de formar relaciones importantes con la gente.