By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S
Licensed Mental Health Counselor
Registered Play Therapist
El arrepentimiento es un sentimiento que experimentamos cuando hacemos algo malo, o creemos haber hecho algo malo, que no coincide con nuestros valores o principios morales. El ser humano puede arrepentirse de varias cosas; se arrepiente de haber tomado un trabajo, o de no haber tomado otro trabajo, se arrepiente de haber dejado a la novia, o de no haberla dejado, y piensa que ahora ya es muy tarde, se arrepiente de no haber ido al viaje al que lo invitaron, o se arrepiente de haber ido, pues las cosas salieron mal.
El arrepentimiento aunque lo experimentamos en el presente, se refiere a cosas del pasado, que como tales, no podemos cambiar.
La culpabilidad es un sentimiento de responsabilidad que tenemos, donde asumimos la falta por algo que pasó y puede acompañarnos por años, y también se refiere a algo ocurrido en el pasado.
Arrepentimiento y culpabilidad pueden ocurrir juntos: Una persona puede arrepentirse de haber abandonado su carrera y puede sentirse culpable, por todo el dinero que sus padres malgastaron en pagarle los estudios. También una persona se siente arrepentida de no haber comprado una casa, pero no hay culpa; o se siente culpable por haber heredado dinero, pero no hay arrepentimiento.
Estos sentimientos pueden tener distintas intensidades, pero por lo general son importantes y pueden desgastar a la persona y dejarla sin energía. ¿Qué debemos hacer para prevenir que estos sentimientos se apoderen de nosotros y nos controlen?
Primero, hay que reconocer que tenemos los sentimientos; luego debemos identificar la causa del arrepentimiento y la culpabilidad; es decir, lo que nos está hacienda sentir así. Es importante ver qué pensamientos se encuentran ligados a esos sentimientos (“arruiné a mis padres económicamente”, ” soy un mal hijo”), y tratar de cambiarlos por otros pensamientos más positivos y menos catastróficos (“gasté mucho dinero, pero aprendí una lección”; “no me siento orgulloso de lo que hice, pero tampoco puedo torturarme para siempre”.
Cuanto más intensos sean los sentimientos de culpa, mas impedida se encuentra la persona para salir adelante. Estas personas muchas veces se quejan de sentirse estancadas en sus vidas, y no poder progresar. Esto se debe a que no han procesado la culpa, y ésta los detiene y los hiere.
Otra manera de lidiar con la culpa y el arrepentimiento es decirse a uno mismo que hizo todo lo mejor posible en ese momento, con la información que tenía. O sea que la persona actuó de buena fe. Si los resultados fueron negativos, puede ser que hubieron otras fuerzas que intervinieron en ese momento, de las cuales la persona no tenía control.
A pesar de la frase tan conocida “de arrepentidos está el cielo lleno”, hoy sabemos que no tenemos que vivir con esa carga emocional, que nos debilita y nos desgasta.