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El Sentimiento de Identidad

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 12 Abril de 2006)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Algunos suelen pensar que un Puerto, para los inmigrantes, es aquel lugar donde uno empieza una nueva historia de su vida, y deja atrás la historia pasada.  ¿Es esto verdad? ¿Cambiamos nuestra identidad al mudarnos a otro país?

¿Qué es la identidad? La identidad es un sentimiento de pertenencia a un determinado grupo. Puede ser un grupo religioso, un grupo social, un grupo cultural, un grupo educativo. Esta pertenencia nos hace compartir ciertos valores con el grupo, y nos provee una cierta identidad emocional.

Cuando inmigramos a un nuevo país, nuestra identidad no se destruye.  No perdemos nuestros valores, nuestra cultura, nuestra identificación con la lengua materna; solo la ponemos a un lado, para adaptarnos a todo lo nuevo: al  nuevo país, y su nueva cultura.  En el nuevo ambiente, aprendemos una lengua nueva, nos familiarizamos con una cultura nueva, pertenecemos a grupos sociales nuevos, pero no borramos nuestra identidad original.

En cierto momento, la identidad original, se empieza a expandir, e integramos cosas nuevas del nuevo país y su cultura. Es así que nos sentimos identificados con el grupo de gente que habla Español, pero también nos sentimos identificados con el grupo de inmigrantes que hablan ingles; nos sentimos identificados con el grupo de americanos que tienen la misma religión que nosotros, y también nos sentimos identificados con el grupo de americanos que tienen nuestra misma profesión.  Por lo tanto la identidad no es algo sencillo; la identidad puede tomar muchas formas, y expresarse de maneras diferentes.

Muchas cosas pueden recordarnos a nuestra identidad.  Una  canción, cierta clase de música, la cara de una persona, cada una de estas cosas nos pueden traer a la memoria recuerdos de nuestro pasado, de donde crecimos, de cuando fuimos a la escuela.  Cada uno de estos estímulos nos toca nuestro interior y nos recuerda quienes somos y de donde venimos. Y al hacerlo, sentimos una cierta energía que nos conecta a nuestro pasado, y al mismo tiempo a nuestro presente y futuro.  Pues la identidad de cada uno es un sentimiento muy fuerte y muy poderoso que llevamos adentro constantemente. No nos podemos deshacer de nuestra identidad; es parte de nosotros, de quienes somos y hacia donde vamos; podemos expandir nuestra identidad, hacerla más grande y más rica, pero no podemos cambiarla.

Por lo tanto, un Puerto si es el lugar donde empezamos una nueva historia, pero acoplándola a la historia que ya existe; empezamos una nueva etapa de nuestras vidas, pero nunca dejando atrás la historia pasada. Nuestra historia pasada determina como nos adaptamos a la nueva realidad; y finalmente somos los responsables de integrar las dos realidades, usando todo nuestro potencial, y nuestra inteligencia.