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El desafío de ser padres

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 21 diciembre 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Nadie puede negar que el trabajo de ser padres es bien difícil, más en esta época de tecnología tan avanzada. Lamentablemente, los padres no nacemos con un manual de instrucciones debajo del brazo. Así es que a veces, debemos probar varios métodos, para determinar cual es el mejor. Si ser padres es un reto con niños tranquilos y obedientes, la tarea se torna mil veces mas difícil, cuando los niños son traviesos, hiperactivos, y desobedientes.

Ser padres incluye muchas responsabilidades; algunas de las cuales son: proveer a los hijos de comida, techo y ropa, mantenerlos sanos, prevenir las enfermedades, darles asistencia médica cuando se enferman, mandarlos a la escuela, ayudarlos con su tarea, y ayudarlos a que se desarrollen emocionalmente y psicológicamente, lo mas normal posible.

Hay algunos padres que creen que para que los hijos estén felices, deben llenarlos de regalos, juguetes, y en el lenguaje moderno de hoy en día, de juegos electrónicos. Sin embargo, tener todos los juegos electrónicos no les dará felicidad a los niños .Puede que se pongan alegres y que muestren excitación por un rato, puede que inviten a sus amigos a jugar con ellos, puede que sean los chicos mas populares de la clase, por tener tanto juego electrónico, pero esto no les impide deprimirse o estar tristes a veces. Cuando les damos a nuestros hijos todo lo que ellos quieren y todo lo que piden, no les damos la oportunidad de desarrollar la tolerancia a la frustración, que es tan importante para sobrevivir, como adultos. Tolerancia a la frustración significa la habilidad del individuo, de reaccionar de manera positiva, cuando no tiene lo que quiere, o no puede tener lo que desea, ya sea por falta de recursos económicos, u otros.

Sin embargo, hay algo que si es invaluable cuando criamos a nuestros hijos, y es la interacción padres-hijos y el tiempo dedicado a estos. Pasar tiempo cualitativo con los hijos no tiene precio. Así, el solo hecho de sentarse en el piso y compartir un juego de mesa, mejora la relación entre los hijos y los padres. Muchas cosas ocurren durante esta interacción que parece ser tan insignificante. El adulto se pone temporalmente a la altura del niño, y por un instante percibe la realidad como la percibe su hijo; practican destrezas sociales como el turnarse para tirar el dado, no hacer trampa, conformarse con perder, alegrarse con ganar, etc. El juego hace que también los niños y sus padres tengan más oportunidad de reírse juntos, y de luego recordar estos momentos como momentos felices de la infancia.

Si bien ser padres es un desafío, y ni ellos ni nosotros traemos instrucciones en la mano, sabemos por cierto que dedicarles tiempo es invaluable, y productivo.

No sea mezquino con el tiempo que le dedica a sus hijos; establezca sus prioridades, y diviértase con ellos. No se olvide que los niños crecen mas rápido de lo que pensamos, y un día ellos serán los que estarán muy ocupados, para jugar juegos con nosotros.