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El garaje y la salud mental

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 28 marzo de 2008)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

El lector se preguntará ¿qué tiene que ver el garaje de una casa, con la salud mental de los que viven en ella? Todos sabemos que en Florida no hay ni sótanos ni altillos y, por lo tanto, el garaje hace el papel de éstos.

También sabemos que hay varios tipos de personas, en lo referente a comprar lo “necesario” para sobrevivir Están aquellos que compran lo mínimo indispensable, y así son felices, y están los otros que compran lo necesario y más nada, y están los que compran en exceso, es decir, no sólo compran lo que precisan, sino “extra”. ¿Dónde pone esta gente, todo lo que compran y no usan? Lamentablemente, la respuesta es “el garaje”. Así, si tenemos un juego de sofás y sillones, pero decidimos cambiarlo por uno nuevo, hasta que decidamos qué hacer con los viejos, ellos van al garaje.

Si tenemos una computadora, y compramos una nueva, hasta que decidamos a quién le vamos a regalar la vieja, ésta también termina en el garaje. Tal vez la impresora se nos dañó, y “nos da no se qué” tirarla, pues hay algunas partes que pueden usarse todavía, así que temporalmente, la impresora termina en el garaje. Puede que la aspiradora también esté dañada; pero partes de ella pueden servir “para cuando la nueva se rompa”, así que la aspiradora también termina en el garaje.

Y así, sin darnos cuenta, las cosas se van acumulando en ese lugar de la casa que originalmente se construyó para estacionar el auto, pero que ahora está demasiado lleno como para poner un auto. Y un buen día nos damos cuenta que ya ni podemos llegar a las máquinas de lavar y secar ropa, y nos preguntamos si en los últimos meses habremos ganado tanto peso y sabemos que la respuesta no tiene nada que ver con nuestro peso.

Es en ese momento que nos sentimos agobiados, sin espacio, deprimidos, y vemos que nuestras intensiones de usar el espacio del garaje de forma temporera, se transformó en algo permanente. Entonces nos cuestionamos: ¿que hacemos?

La solución a este problema consiste de varias partes. Primero, nunca deje de estacionar el auto en el garaje, así no se olvidará que éste tiene un rol y una función específica. Segundo, trate de no comprar cosas que no necesita. Tercero, cuando algo se rompe o se daña, tome una decisión de lo que hará con la cosa dañada, antes de comprar una nueva.

El ser humano se siente mucho mejor cuando vive en un espacio vital amplio. Cuando los estantes están totalmente cubiertos de cosas y los pisos llenos de cajas esto le hace sentir al individuo con una falta de aire. Sea práctico con sus compras, deje espacios vacíos, no acumule objetos que no precisa, despréndase de artefactos innecesarios y recuerde que lo que para unos no sirve, son objetos preciosos para otros.