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El valor de ser nosotros mismos

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 29 Septiembre de 2006)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Siempre recordare mis primeros anos escolares.  En mi clase, había un alumno, Charles. Charles era “diferente” de todos los demás alumnos; era inquisitivo, curioso y brillante.  Claro que en esa época no lo sabíamos, y lo veíamos como “un mal alumno”, ‘un estorbo para la maestra”, “un problema de conducta”.  Charles nunca tenia vergüenza de hacer preguntas, y de dar su opinión..  Cuando los maestros explicaban algo, y todo el resto de la clase “entendía” (o pretendíamos entender), Charles levantaba la mano, y proponía su punto de vista que muchas veces difería del de los demás.  Charles conversaba mucho con todos, y en tercer grado, la maestra tuvo una idea “brillante”. 

Decidió sentar a Charles entre medio de los dos “mejores alumnos”, (entre los cuales estaba yo),  los alumnos que prestaban mas atención y hablaban menos.  La intención de la maestra era ver si Charles “aprendía” de estos dos alumnos, o “se contagiaba” de ellos.  La idea de la maestra no funciono, y Charles siguió tan conversador como siempre.  Hoy en día me pregunto quien aprendió mas de quien; si Charles de nosotros, o nosotros de el.  Obviamente no puedo hablar por el otro alumno, (el del otro lado de Charles) pero sé que en mi caso, yo aprendí mucho en ese ano que Charles se sentó a mi lado, hace mas de 40 anos!!!.   

De Charles aprendí que no hay nada malo en ser diferente; en realidad todos somos diferentes de todos los demás, y eso es lo que nos da nuestra individualidad, y lo que nos identifica como personas separadas de las demás.  Aprendí también que es importante dar su opinión, aunque sea diferente de las opiniones de los demás, así la gente nos conoce y sabe como pensamos.  Aprendí que los maestros no siempre tienen razón, y que a veces optan por el camino más fácil.  

 Charles también me enseñó la importancia de ser asertivo y de defender nuestros propios derechos.  Pero lo más importante que aprendí de Charles, es que tenemos que tener el valor de mostrarle al mundo quienes realmente somos, aunque el mundo reaccione de manera no siempre benévola.  Es decir que Charles nos enseño a todos, en esa clase, la importancia de ser nosotros mismos, sin fachadas. 

Como adultos, muchas veces no damos nuestra opinión, por miedo a no coincidir con la opinión de los demás, o decimos lo que pensamos que los otros quieren oír, por miedo a ser diferentes.  Cuantas veces en un grupo, uno no entiende algo, o percibe el problema de manera distinta, y en vez de hablar, se calla, por miedo a ser distinto o a no ser aceptado….Es por eso que, cada tanto, recuerdo a Charles y su valor; el valor de ser el individuo que uno es, así diferamos con todos los demás; puesto que después de todo, sin individualidad, sin personalidad, no somos nadie, y nos confundimos con todos los demás.