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La comunicación con los hijos

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 19 Enero de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

En un mundo donde la tecnología se ha vuelto tan importante y primordial, es fácil olvidarse de las relaciones humanas y de la conexión emocional entre padres e hijos.

La vida cotidiana se transforma muy fácilmente en una rutina donde el niño desde temprana edad pasa horas frente a la computadora, y otros juegos electrónicos como el Nintendo, el Super Nintendo, el Nintendo 64, el Game Cube, el Game Boy, Playstation y Playstation 2. Cuando no está con los juegos electrónicos, está con el I pod, ajeno al mundo, escuchando su música favorita.

Con tanta estimulación, es difícil que el niño oiga a sus padres, cuando lo llaman o tratan de pedirle que haga algo.

Los padres, al mismo tiempo, desarrollan una rutina tipo “robot” donde se levantan por la mañana y mientras toman el café preparan y empacan el almuerzo de los hijos, tratan de escuchar las noticias y de leer el diario, todo al mismo tiempo.

Cuando regresan del trabajo, la situación no es mucho mejor. Es posible que los hijos hayan llegado primero de la escuela y se han conectado enseguida a los juegos mencionados. Ellos saben que deben hacer sus tareas escolares primero, pero los juegos electrónicos son muy tentadores

Cuando llegan los padres empieza la rutina nocturna para ellos, donde todo es una carrera, la madre cocina y le pregunta al niño cómo le fue en la escuela “como de pasada.” Luego viene la hora de cenar y uno creería que lo más importante, luego de un día tan tenso, sería sentarse en familia, alrededor de la mesa. En muchos hogares esto no ocurre, por el contrario tenemos a los niños que se van con sus platos frente al televisor, y a los padres que muchas veces comen con el laptop abierto frente a ellos.

Es evidente que esta rutina de carrera, crea estrés, tensión y mal humor. La familia se va desgastando y aislando, las relaciones entre ellos se van enfriando. Después de un tiempo, la unidad familiar no parece tanto una familia, sino un grupo de extraños viviendo juntos bajo el mismo techo.

¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación? Lo primero es convencer a sus hijos de que el tiempo con la familia es primordial.

Limite el tiempo que el niño pasa frente a la televisión, la computadora y los juegos electrónicos. Déle a su hijo responsabilidades para llevar a cabo cuando regresa de la escuela. No deje que coman en sus cuartos o frente al televisor. Aproveche el momento de la cena para contarle a ellos cómo fue su día y permita que ellos le hablen sobre cómo les fue a ellos. Usen este tiempo para planificar actividades que harán en un futuro. Déles el ejemplo de cómo usted valora el tiempo compartido con ellos. No abra su laptop mientras les habla y después de cenar no corra a la computadora a ver sus emails.

Cuando sus hijos empiecen a disfrutar del tiempo compartido, y empiecen a respetarlo, estarán menos atraídos a los juegos electrónicos y más atraídos a las relaciones humanas. No hay nada que pueda reemplazar a éstas; por lo tanto enséñele a sus hijos a valorarlas.