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La importancia de la rutina diaria en nos niños pequeños

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 6 octubre de 2006)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Así como los adultos nos beneficiamos de tener una “agenda”, donde anotamos nuestros compromisos diarios, y así sabemos “qué ocurre”, “cuándo”, y “por cuánto tiempo”, los niños también se benefician de tener, no una agenda en este caso, pero una cierta rutina cotidiana, que los hace sentir más seguros de sí mismos.

Seguir una rutina es importante, pues le da al niño ciertas pautas de lo que va a ocurrir, y él puede desarrollar expectativas de acuerdo a la rutina aprendida. Si los padres siguen aproximadamente el mismo horario para levantarse, desayunar, ir a la escuela, volver de la escuela, hacer las tareas, cenar con la familia, e irse a dormir a cierta hora, el niño aprende a anticipar la actividad que sigue y eso disminuye la ansiedad, y las rabietas infantiles.

Tener una rutina es importante en toda familia; pero aun más, en aquellas cuyos padres están divorciados. En estos casos el niño se beneficia de tener más o menos la misma rutina en la casa de la mamá y en la casa del papá.

La rutina cotidiana también le ayuda al niño a tener transiciones más suaves y adaptarse a ellas. Así, por ejemplo, si el niño sabe que su hora de acostarse es a las 9 de la noche, también sabe cuál es el último programa que puede mirar en la televisión. No tener una rutina determinada, haría que el niño no supiera las expectativas de sus padres, y cuando estos le dicen que es hora de dormir, el niño podría fácilmente tratar de convencerlos de que no está cansado, de que es muy temprano, de que puede ver un programa más, de que por favor lo dejen mirar tan solo media hora más, de que todos los niños de su escuela se acuestan más tarde que él, de que por qué él debe seguir un horario de “bebé” y entre otras cosas.

Cuando los niños siguen una rutina diaria, también desarrollan cierto nivel de disciplina. Ellos internalizan esta rutina, y se vuelve parte de sus hábitos; por lo tanto, tarde o temprano van a depender de ellos mismos y no tanto de sus padres. Estos no se ven obligados a repetir las instrucciones tantas veces como en las familias donde no hay una rutina definida.

Tener una rutina definida, evita el caos. Si los niños no saben a que hora se deben despertar para ir a la escuela, o a que hora se cena en sus casas, o si van a la cama todos los días a horas diferentes, se acostumbran a vivir en un ambiente desorganizado, caótico, sin reglas definidas. Estos niños pueden tener dificultades en seguir las reglas escolares y otras, en un futuro.

No es difícil establecer una rutina; básicamente consisten en seguir los mismos horarios todos los días de la semana, sobre todo durante el año escolar. Esto le provee al niño un ambiente seguro donde sabe lo que esperar.

Imaginémonos por un instante ¡cuan caótica y difícil sería nuestra vida, si no lleváramos una agenda, si no planeásemos con anticipación, si no siguiéramos las reglas impuestas por la sociedad, de manera consistente!