By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S
Licensed Mental Health Counselor
Registered Play Therapist
Todos aquellos que trabajan con niños, saben que existe algo especial en la relación con el niño, que no existe cuando trabajamos con adultos. Se sabe que los niños son inocentes, transparentes y espontáneos; se sabe que todavía no han desarrollado las inhibiciones que tenemos los adultos, y por lo tanto en la conversación con ellos a veces son impulsivos y nos dicen mas de lo que necesitamos saber. Así, cuando a un niño cuyos padres se están divorciando, se le pregunta acerca de que porque pelean sus padres, el niño puede contestar: “pelean acerca de cuan sucio esta el piso de la cocina, y a quien le toca limpiarlo”.
Además de las características mencionadas, existe algo mas que hace a la niñez una etapa mágica. El pensamiento de los niños es de por sí concreto; sin embargo pueden mezclar un concepto abstracto con un pensamiento concreto, y el resultado resulta casi cómico. Así, una niña que estuvo muy enferma con una enfermedad contagiosa dice “hay que vender el perro, así no se contagia; pero también hay que vender a la hermana; al esposo, no hay que venderlo”. Es también común que los niños mezclen la realidad con la fantasía, y el resultado es una categoría que los adultos ya no conocemos. Por ejemplo en el juego de un niño, alguien muere, pero mágicamente “se despierta”; o por ejemplo no hay un teléfono, para hacer llamadas, pero siempre podemos “suponer”que algo diferente es, en realidad, un teléfono. En el mundo del niño, hay mucha flexibilidad; todo tiene solución; las cosas siempre se arreglan de una manera u otra.
Como todavía los niños no tienen un conocimeito complete de como funcionan las cosas, ellos llenan “los blancos” de la mejor manera posible, pero el resultado a veces no se iguala a la realidad que nosotros conocemos. Así, una niña jugando a los doctores, le toma la temperatura a la muñeca; y cuando se le pregunta: “y que temperatura tiene la muñeca?”, ella contesta “82 kilogramos”.
El mundo de los niños es un mundo exagerado; la muñeca se tiene que quedar hospitalizada por 100 días, debe recibir mil inyecciones, y el títere perdió a sus padres “para siempre”. También existe una generosidad inagotable en el mundo de los niños. Así, la dueña de una tienda decide ayudar a “todos los pobres del mundo” y nadie mas sufre de falta de comida o de ropa.
En el mundo de los niños, todo tiene sentido; la lógica prevalece, a pesar de ser un mundo semi mágico. Así, los malos se convierten en buenos, otras veces los malos son vencidos por los buenos, la gente se ayuda, los huérfanos son adoptados por padres buenos, siempre hay un rescate.
A pesar de que el mundo de los niños es fantasioso, y muchas veces “irreal” para los adultos, es preciso preguntarnos, no seriamos todos mas sanos y felices, si conserváramos como adultos, algunas características del mundo infantil?