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La selección de los juegos

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 2  febrero de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Así como es muy importante la comunicación con nuestros hijos adolescentes, así también es importante que los padres juguemos con nuestros hijos cuando ellos son pequeños. El juego es el lenguaje de los niños, y es a través de él que éstos expresan sus deseos, temores, frustraciones o ansiedades.

En este mundo donde la fuerza y potencia de los juegos electrónicos ha invadido la vida de los niños, es posible que los juegos más “simples” pero más “humanos” queden de lado.

Actualmente un niño de apenas cuatro o cinco años ya sabe usar los controles de la Play Station y sabe jugar los juegos de la computadora. Ya es un experto en tecnología. Pero lo cierto es que el niño aprende mucho más sobre relaciones humanas, cuando juega algo más simple como la ‘pelota’. Para empezar, cuando el niño le pasa la pelota a otro ser humano, se producen varias cosas importantes. Primero, existe una conexión entre las dos personas; en el momento del juego, están unidos por la pelota, que los conecta; los dos quieren seguir jugando, y no desean que la pelota se caiga al piso, por lo tanto hay una cooperación entre los dos, para mantenerla en el aire.

Cuando un niño juega a la pelota, aprende a esperar su turno para tirarla, y para recibirla; también aprende a usar distintas intensidades de acuerdo a su compañero de juego; o sea que se adapta a las circunstancias; Si el niño juega con un adulto, es posible que cuando la pelota se vaya lejos, él sea el voluntario de ir a buscarla; es decir que también desarrolla buenos hábitos sociales. El juego de pelota también va mas allá de las barreras culturales, y del lenguaje. Es un juego universal.

Otro juego especialmente que se puede usar son los títeres. El adulto y el niño, eligen determinados títeres, y se selecciona una situación particular. Por ejemplo, si el niño tiene ansiedades de ir a la escuela, el padre puede presentar la situación del títere con miedo de ir a la escuela. Este títere puede entonces preguntarle al del niño, qué puede hacer para combatir sus miedos, y es increíble ver como el niño, presenta la solución de su propio problema. En otros casos el títere del niño puede presentar su propio problema. Para un niño es mucho más fácil proyectar en un títere sus propios problemas, que hablar en primera persona “yo”.

El jugar con muñecas también es importante importante, porque la niña repite con sus muñecas lo que ha aprendido en su entorno familiar. Esta es una oportunidad de expresar frustraciones y temores.

Estos son solo algunos de los juegos que los padres, podemos utilizar con niños en edad preescolar; pero también están los juegos de mesa, rompecabezas, dominós, cartas, y otros que podemos inventar.

Durante el juego, se intensifica el lazo afectivo entre padres e hijos, se profundiza la conexión entre ellos, se resuelven problemas cooperativamente y se desarrollan hábitos sociales.

A pesar de que los juegos electrónicos mantienen al niño “ocupado” por largo rato, y a los padres les dan un respiro de tiempo, no hay reemplazo por el juego que representa en forma natural la realidad del mundo del niño.