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Los niños y la depresión

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 14 Diciembre de 2005)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

 

 

¿Qué es la depresión?

 

La depresión es un estado de animo que nos hace sentir tristes, sin esperanzas, descorazonados y aislados.  La depresión se acompaña de pensamientos negativos, pesimistas, a veces catastróficos,  y de miedos y ansiedades.  La depresión nos hace ver el mundo donde vivimos como un lugar “peligroso”, lleno de enemigos.  A raíz de esta percepción, desarrollamos ansiedades y estas afectan nuestro comportamiento.  Sentimos que no somos capaces de hacer las cosas bien, nos sentimos impotentes, inadecuados, y este sentimiento de minusvalía nos hace quedar paralizados, y no podemos tomar los riesgos necesarios para llevar una vida productiva.

 

¿Cómo se manifiesta la depresión en los niños?

 

Así como los adultos se deprimen por varias razones, los niños también pueden sufrir de depresión.  La depresión en los niños no se manifiesta de la misma manera que en los adultos.  Los niños deprimidos pueden no parecer tristes, pero muchos de ellos están irritables, todo les molesta, nada les gusta, y se quejan por pequeñas cosas.  También pueden tener una tendencia a aislarse; a pasar varias horas en su cuarto, a no compartir con la familia, a no comunicarse con sus padres o hermanos  Los niños deprimidos también pueden mostrar ira y tener poca tolerancia a la frustración..  La autoestima de un niño deprimido es por lo general baja.  El piensa que no es como los demás; se siente inadecuado, menos inteligente, menos popular, distinto.  Vive encontrando defectos consigo mismo.  El niño deprimido puede verbalizar frases que traducen su tristeza, como por ejemplo que preferiría no estar en este mundo, que estaría mejor ”muerto”, que le gustaría quedarse dormido “para siempre”, que su vida “no vale nada”, y que ‘odia” su vida.  Si observamos el juego de estos niños, generalmente los temas del juego son de perdida, gente que se va, que abandona el hogar, padres que se han muerto, animales que están perdidos, etc.

 

¿Qué causa la depresión en los niños?

 

Síntomas de depresión pueden ser genéticos; la depresión puede ser hereditaria, especialmente si el niño tiene una historia familiar donde muchos de sus parientes sufren o sufrieron de esta condición.  La depresión puede también estar vinculada a una personalidad caracterizada por el pesimismo y el negativismo.  En estos casos, el niño nace con un temperamento que tiene tendencia a ver el lado más negativo de las cosas.  Por ultimo, la depresión puede estar causada por un comportamiento aprendido, negativo, y autodestructivo.  El niño aprende de sus padres y otras personas significativas de su vida, que hay que quejarse, que no se puede confiar en las personas, que seguramente todo nos saldrá mal, que tenemos muy mala suerte.

 

¿Cuales son los efectos a largo plazo de la depresión en los niños?

 

La depresión no tratada puede transformarse en crónica.  A medida que el niño crece, sus patrones de conducta se hacen más rígidos y menos flexibles, y es más difícil cambiar los pensamientos negativos y catastróficos.  Se va formando un circulo vicioso, donde él piensa que no puede hacer nada bien, por lo tanto no trata, y al no tratar y no tomar riesgos, no se desarrolla la confianza en sí mismo.  Como no tiene confianza en si mismo, no trata de hacer cosas que puedan ser riesgosas.  El niño se va aislando poco a poco, y termina no teniendo amigos.  La autoestima sigue bajando, y se convence a sí mismo que nadie lo quiere o que el no tiene una meta significativa en esta vida. Finalmente, la  depresión puede exacerbarse, y el niño desarrolla pensamientos suicidas.

 

¿Cuál es el tratamiento para la depresión en los niños?

 

La terapia individual o grupal puede ayudar mucho.  La terapia de juego es una intervención muy practica para los niños preescolares.  La terapia busca cambiar los pensamientos negativos y pesimistas por pensamientos más positivos.  A medida que estos pensamientos cambian, la autoestima aumenta, al igual que la confianza en sí mismo.  Esto trae aparejado una disminución de sentimientos de tristeza, desesperación o aislamiento.  De acuerdo a la intensidad de la depresión, y la duración, la  medicación  es a veces necesaria.  La mejor manera de coordinar estos servicios es buscar la ayuda de un psicólogo o consejero de salud mental especializado en niños, y un psiquiatra infantil.