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Secuelas que dejan las situaciones traumáticas

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 19 octubre de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Una situación traumática es aquella que nos impacta tanto, que deja secuelas psicológicas y emocionales. Un trauma es un acontecimiento donde sentimos que nuestra vida está en peligro. Ante tal acontecimiento, por lo general, las personas reaccionan de dos maneras. Están aquellas que salen de la situación y la evitan tan pronto como pueden, y están los otros, que la enfrentan. Cuando el individuo no puede reaccionar ni de una manera ni de la otra, se siente atrapado y la situación se convierte en un trauma.

Ejemplos de situaciones traumáticas son: ser víctima de un robo, de una violación, de un abuso, estar en un accidente de auto, ser testigo de un accidente, recibir noticias graves inesperadas y recibir la noticia de la muerte de un ser querido. Hay situaciones que, a pesar de ser muy serias, son traumáticas para unos y no para otros.

Cuando el individuo, por sentirse atrapado en la situación, se siente impotente, su mente se separa temporeramente de la situación. Este es un mecanismo de defensa que protege a la persona. Es como si dijera frente a la situación; “mi cuerpo no puede moverse, pero mi mente sí”. Cuando el sujeto se separa mentalmente de la situación traumática, queda un blanco en la mente del mismo. Más adelante, ese blanco se relacionará con un lapso de memoria. Así, si alguien le pregunta “¿y qué pasó cuando llegó la policía a la escena del accidente?” Es muy probable que la víctima conteste “no me acuerdo”.

Los recuerdos de las situaciones traumáticas como tales, son tan intensos, que no se viven como “recuerdos”, sino como si la situación estuviese pasando de nuevo.

Una manera de reducir la intensidad de estos recuerdos, es hablar de la situación traumática. Muchas veces, la persona no quiere hablar, pues piensa que será “peor” y que se verá invadida por malos recuerdos. Pero la verdad es que, al hablar del incidente, llenamos de una manera u otra los blancos de la situación, y ésta se hace más llevadera y menos intensa.

Otra forma de enfrentar los recuerdos de las situaciones traumáticas, es a través de la terapia o conserjería. Al contarle la historia del incidente al consejero, volvemos a poner distancia entre el acontecimiento y nuestro ser.

Pero, además, de contar la historia, es importante expresar los sentimientos que sentimos durante esos momentos, y que quedaron truncados en nuestro interior. Al hacer esto, la persona se mejora, y el trauma se transforma en un recuerdo menos devastador.