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Energía ¿positiva o negativa?

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 31agosto de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

El estado de ánimo puede definirse como un sentimiento particular que nuestra mente tiene en determinado momento. Este sentimiento puede ser de alegría, excitación, tristeza, ira, incomodidad, frustración, irritabilidad, descontento, omnipotencia, desesperación, desilusión o abrumación.

¿Qué contribuye a nuestro estado de ánimo? Se podría pensar que el estado de ánimo ocurre, sin que el individuo tenga ningún control sobre él; así, muchos hablan de la expresión: “me levante con el pie izquierdo’; o “me levante de mal humor”. Sin embargo, es evidente que el estado de ánimo está influenciado por los pensamientos que el individuo tiene en ese momento.

Si estoy de “buen humor” y alguien me da una mala noticia, enseguida nuestro estado de ánimo cambia y se hace más negativo; y si estoy de “mal humor” y alguien me da una buena noticia, nuestro estado de animo se vuelve mas positivo. Es por eso que el pensar positivo es tan importante para la salud mental.

Muchas personas no se dan cuenta que nosotros mismos podemos cambiar los pensamientos, podemos reenmarcarlos y hacerlos menos detrimentales y más abordables.

Es importante saber que, cuando recibimos malas noticias, nosotros estamos en control de interpretar la noticia de una manera u otra. Es decir que los acontecimientos suceden, pero nosotros decidimos como interpretarlos. Si ante una noticia pensamos “este es el fin del mundo”, nuestro estado de ánimo se vuelve negativo, pesimista, oscuro, y depresivo. Si por el contrario interpreto la noticia como “inconveniente, pero tolerable”, mi estado de ánimo será más positivo, optimista, claro y esperanzado.

No es fácil acostumbrarse a pensar positivo, sobre todo si la persona viene de una familia muy pesimista y los modelos de comportamiento y de pensamiento que ha recibido cuando crecía, eran negativos y catastróficos. Sin embargo se puede aprender a cambiar nuestra forma de pensar. El primer paso es darse cuenta de nuestro propio negativismo; luego debemos atraparnos cuando somos negativos, y enseguida hacer un esfuerzo para cambiar esa perspectiva negativa por una mas positiva. Así, si a cada oportunidad que tenemos, nos corregimos, se desarrollará un nuevo habito, el de ser mas positivo.

No es bueno para la salud mental estar siempre de mal humor; no es bueno ni para nosotros ni para los que nos rodean. Hay que recordar que, cuando interactuamos con otros estamos constantemente irradiando energía. Esta energía que irradiamos puede ser positiva o negativa; y está totalmente vinculada a nuestro estado de ánimo. A todos nosotros nos gusta mucho más estar al lado de alguien positivo y optimista, que cerca de alguien negativo y pesimista; y también es cierto que, después de un rato, nuestro estado de ánimo, empieza a imitar al de nuestro interlocutor. Por eso tratemos de ser lo más positivos posible en nuestras interacciones diarias y todos saldremos beneficiados.