By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S
Licensed Mental Health Counselor
Registered Play Therapist
Ya entramos en un nuevo año. Las expresiones “feliz Navidad”, “feliz año nuevo” y "felices fiestas" se van haciendo más lejanas cada día mas. El fervor de las compras y los regalos se apaciguó, las visitas terminaron, ya no llegan mas tarjetas navideñas ni e mails de Christmas.
Este cambio, esta transición de diciembre a enero lleva aparejada muchos sentimientos en la gente. Están aquellos que se sienten felices, pues el estrés de las fiestas terminó, la visita a los familiares concluyó, y todo vuelve a la “normalidad” y están los que desearían que las fiestas duraran “para siempre”, que lloran al despedirse de los familiares, y hasta hacen un duelo para consolarse.
Es evidente que la transición no es fácil para nadie. Si diciembre representa una época de fantasía, con Santa Claus, enero representa “el contacto con la realidad”. Ya no se habla más de metas “en el aire”; ahora hay que ponerse a practicarlas, para lograr alcanzarlas.
Además del ajuste emocional, está el plano económico y financiero. Muchas personas se entusiasmaron demasiado con los regalos, y gastaron más de lo que podían.
Enero es el mes donde las cuentas van llegando y, de nuevo, muchos tienen un choque con la realidad; y hasta se preguntan si realmente fueron ellos los que gastaron tanto, y cómo pudieron haber sido tan irresponsables, etc.
Las emociones intensas y las cuentas acarrean en muchos, sentimientos de tristeza y depresión. Depresión porque las fiestas se acabaron, porque gastaron mucho dinero, porque se alejaron nuevamente de los seres queridos, porque la realidad se presenta sin poderla cambiar. Para muchos, esta época representa un gran desafío.
¿Cómo enfrentar este desafío, esta transición? Primero que nada, reconozca sus emociones; no niegue que se siente deprimido, o melancólico. Segundo, haga algo para mantener el contacto con esos seres queridos que vio; llámelos por teléfono, mándeles un mail, envíeles las fotos que sacaron juntos, etc. Este contacto le proveerá un soporte emocional cuando más lo necesita. Tercero, desarrolle un plan para pagar sus cuentas; tal vez deberá privarse de algunos “lujos” hasta que estén todas pagas.
Finalmente, si no lo ha hecho todavía, escriba cuáles son sus metas para el nuevo año, y piense en los objetivos para lograrlas. Piense tentativamente en una fecha para lograr cada una de sus metas.
Las fiestas de Navidad y fin de año son algo necesario y tradicional. Sin embargo, siempre vemos a gente que tiene dificultades con la transición de las fiestas a la rutina del nuevo año. Trate de ver lo positivo del cambio, y recuerde que las fiestas se repetirán en su adecuado tiempo.
Mientras tanto, si tiene sentimientos de depresión, o ansiedad con respecto a la transición, y no puede resolverlos solo, busque ayuda profesional.