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La importancia de tomar un día a la vez

 (Published in El Nuevo Dia Orlando Newspaper, 12 octubre de 2007)

 

By Doris L. Omdahl, LMHC, RPT-S

Licensed Mental Health Counselor

Registered Play Therapist

Nosotros, los humanos, nos definimos con respecto al tiempo. Las tres coordinadas del tiempo son el pasado, el presente y el futuro. El pasado es importante, pues nos define. Nos dice quienes somos; nos identifica con nuestra historia. El pasado es fácil de relatar, pues son acontecimientos vividos, observados, presenciados. Somos testigos de nuestro pasado. Lo único que colorea al pasado es nuestra propia interpretación de los hechos; pero los hechos están allí; son cosas que pasaron.

El presente es el aquí y ahora en el que vivimos. A veces es difícil concentrarse en el presente, sin que nuestra mente se regocije o se entristezca con recuerdos del pasado, o se inquiete con posibles acontecimientos del futuro.

El futuro es un “misterio”; todavía no ha llegado. Son acontecimientos que sólo podemos imaginar, suponer, visualizar, ya que ellos todavía no están aquí.

Existe una tendencia, entre las personas nerviosas o ansiosas, de imaginar un futuro problemático, o hasta catastrófico. Esta tendencia se hace más intensa cuando el individuo ha sido diagnosticado con alguna enfermedad crónica y su salud se siente comprometida, o cuando su situación presente deja qué desear, por ejemplo una persona indocumentada, o una persona cuyo trabajo no es muy estable. En estos casos, el individuo tiene la tendencia a pensar en situaciones futuras muy negativas, tiene la tendencia a diseñar un panorama muy “negro”. Por ejemplo en las situaciones antes mencionadas, pensará así: “Me voy a morir, no hay cura para esta enfermedad, mis hijos quedarán huérfanos, mis padres morirán de angustia”, o “me van a deportar, tendré que regresar a mi país”, o “perderé el trabajo; no podré pagar la hipoteca, nos quedaremos en la calle”. En circunstancias como estas, es mejor concentrarse en el presente, y no dejar que nuestra mente convierte en catastrófico el futuro. Es decir, debemos tomar “un día a la vez”. En lugar de imaginarnos un futuro oscuro, y sentirnos abrumados por él, nos concentramos en vivir día a día en el presente. Cuando nuestra mente se quiera ir más allá, la traemos al aquí y ahora del tiempo actual.

Paralelamente, aunque nuestros pensamientos tengan la tendencia de ser negativos, podemos aprender a visualizar el futuro como algo positivo. Así, podemos crear una imagen detallada del futuro, por ejemplo, vernos con salud, haber superado la enfermad, vernos trabajando, y no habiendo perdido el puesto, y viéndonos con los papeles adecuados que necesitábamos. Esta combinación de estar en contacto con la realidad del presente, y al mismo tiempo ver el futuro de forma positiva, nos da la energía necesaria para lidiar con los retos de la vida.